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La evolución del almacenamiento digital (Parte 2)

Por R. Marcelín Jiménez

Para poner en perspectiva la evolución tecnológica que estamos atestiguando en el dominio del almacenamiento digital, debemos considerar que el acceso a la información debe realizarse bajo el control de su dueño o las personas autorizadas. Sin embargo, si se considera el volumen, es más fácil garantizar la confidencialidad del conjunto de documentos de una persona, comparado con la cantidad de documentos que una organización puede clasificar como sensibles. Si los administradores de una organización están interesados en comprar un producto para resolver sus necesidades, estarán asumiendo el costo de su administración a cambio de mantener el control del acceso a la información. Por otro lado, si se inclinaran por la contratación de un servicio, se liberarían del costo de su administración entregando a un tercero el control sobre los detalles del almacenamiento.

De primera instancia parecería que una organización no debería optar por esta última posibilidad, sin embargo, existen otros elementos que deben considerarse, tales como los aspectos presupuestales, de recursos humanos y de la disponibilidad de la información. Para una organización puede resultar conveniente tener su almacenamiento secundario fuera de sus instalaciones si ello le evita saturar a su personal o caer en la necesidad de contratar más técnicos para encargarse de esta tarea. Normalmente, el requerimiento de alta disponibilidad crece con el tamaño de las organizaciones. También hay que considerar que la información puede crecer, incluso, a tasas exponenciales, y ello implica que la administración de los sistemas de almacenamiento puede llegar a convertirse en una tarea que reclame más y más recursos de la organización.  El análisis costo-beneficio que acompañe esta decisión, debe considerar un horizonte de tiempo que comienza hoy y abarca al menos una década, y en el que la disponibilidad y la escalabilidad son los criterios clave a tomar en cuenta.

Al mismo tiempo, muchas aplicaciones modernas trabajan con volúmenes masivos de información que crean flujos entre los dispositivos de almacenamiento primario, normalmente de poca capacidad pero también de baja latencia, y los sistemas de almacenamiento secundario, de gran escala pero mayor latencia. En estos escenarios puede hablarse de la construcción de “ecosistemas” de almacenamiento, en los que las diferentes tecnologías que participan ofrecen lo mejor de cada una para el soporte de operaciones más complejas y de mayor alcance.

Las tecnologías de almacenamiento se pueden clasificar en 3 grandes paradigmas: i) por archivos y ii) bloques (para el almacenamiento de baja latencia y soporte de actualizaciones) y iii) por  objetos (para el almacenamiento masivo y de largo plazo, previendo contingencias y desastres). Un sistema de almacenamiento por objetos debe construirse como un sistema distribuido, definido por software, que soporte una interfaz estándar y optimice el manejo de la redundancia. Las organizaciones deben diseñar sus soluciones de almacenamiento pensando en la disponibilidad en el corto, mediano y largo plazo. Lo cual implica una cuidadosa combinación de paradigmas.

Por lo que toca a los sistemas de almacenamiento definidos por software, se trata de sistemas que utilizan mecanismos de software para proporcionar dispositivos virtuales, sobre los que pueden efectuarse las operaciones de almacenamiento y recuperación de información, con independencia de la tecnología que los sustenta. La principal ventaja de este tipo de soluciones es que otorga a los administradores la libertad para elegir o cambiar proveedores, sin perder continuidad en los servicios que se ofrecen, o caer en dependencias tecnológicas.

¿Cómo está pensando en implementar su almacenamiento de largo plazo? Como producto, o como servicio.